Don Luis Recaséns Siches, maestro mío en Filosofía del Derecho, invitó a Hans Kelsen a venir a México. Este famoso pensador es autor de la “teoría pura del derecho”, en cuyos términos la norma jurídica vale por sí misma, independientemente de causas sociales y aspiraciones éticas. Mi maestro no aceptaba del todo aquella tesis, y dijo al visitante: “Quiero que sepa usted que soy un crítico de Kelsen”. “Yo también” -respondió con una sonrisa el gran filósofo. Las especulaciones de los teóricos no son meras abstracciones. Por estos días se debate en México lo relativo a una norma constitucional que, en contradicción flagrante con el espíritu de la propia ley máxima, impone severas restricciones a la garantía de libertad de expresión de que deben gozar los ciudadanos. Estamos en el caso de una