La tragedia de Pemex es que algunos han hecho de la empresa una vaca sagrada y otros han hecho de ella una vaca sangrada... Permitan mis cuatro lectores que me reponga del esfuerzo que me costó hacer ese juego de palabras. Luego lo explicaré debidamente. Para recuperar las fuerzas narraré algunos chascarrillos que aligeren también el ánimo de la República, conturbado seguramente por el oculto sentido de esa frase críptica, esotérica, enigmática y hermética... Muy enojado le dice un tipo a otro: “Compadre: me enteré de que anda usted diciendo que soy un cornudo”. “Perdóneme, compadre -se justifica el otro-. No sabía que quería usted mantener el dato en secreto”... Una mujer fue a pedir trabajo en el departamento municipal de limpieza. Le pregunta el encargado: “¿Ha tenido usted experiencia