ARMANDO FUENTES AGUIRRE (CATÓN)Oí la historia del científico que le dijo a Dios:
-Ya no te necesitamos. Ahora los hombres podemos crear la vida, igual que tú. Yo, por ejemplo, podría hacer un hombre del polvo de la tierra.
-¿De veras? -responde Dios-. Me gustaría ver eso.
El científico toma entonces un poco de tierra.
-Momento -lo detiene Dios-. Usa tu propia tierra.
Aunque vayamos al principio del tiempo y de las cosas, a fin de cuentas -y de cuentos- siempre habrá de esperarnos la pregunta: "Y eso ¿de dónde vino?". La única respuesta es el Misterio, algo que no vino de ninguna parte, que siempre estuvo ahí y estará siempre.
La angustiada indigencia de los hombres inventó una palabra para nombrar
aquel Misterio. E...