
María de la Luz Arellano, desde hace más de diez años vive en la Privada El Templo del ejido Zaragoza; sitio en el que ni los servicios más necesarios han llegado.
Pero no sólo la familia de María sufre día a día por esta situación, sino tres familias más, con quienes comparte este sector del ejido, que aunque pequeño “son grandes nuestras necesidades”, dice.
En esta privada los vecinos carecen de servicio de agua potable, drenaje y pavimentación; “los cuales hemos esperado durante años”, señala con tristeza la madre de familia.
Para poder contar con agua potable y así cubrir sus necesidades más apremiantes como tomar un baño o simplemente tomarla, María de la Luz debe tirar una larga manguera y conectarla a la toma de uno de los vecinos que sí cuentan con el servicio.
“Pero es much