En el jardín de las palabras -que no es jardín, sino vibrante jungla, bosque infinito, amazónica espesura, verdemar sin orillas lleno de sonidos y de significados- florece una palabra exótica y esdrújula: "calígine". Esa palabra quiere decir oscuridad, niebla, tenebrosidad. Se usa muy poco, pese a que todos estamos rodeados de brumas y tinieblas, y muchos las llevamos dentro. En eso se ha convertido la vida pública de México. En una pura calígine impura. Caminamos por sombras que nos impiden ver el rumbo que llevamos, si es que alguno llevamos, y que nos tienen dando vueltas en torno de la nada. En esa oscuridad todos somos ciegos, y cada uno va por su lado hacia ninguno. Las acciones que se deciden son para favorecer la inacción, como esa consulta popular sobre la reforma energética que p