
Con la reubicación de los comerciantes informales, el rostro del Centro Histórico cambiará por primera vez en muchos años. Por ahora, el paisaje es el mismo que desde hace lustros: puestos de todo tipo obstruyen las banquetas de las avenidas Hidalgo y Juárez ante la mirada recelosa de los comerciantes establecidos. Pero los vendedores defienden su trabajo y lo que llaman su derecho a ganarse la vida.
“Así es la vida de caprichosa, a veces negra, a veces color rosa... ”, es el verso de una canción popular que se escucha en un puesto de discos “piratas” ubicado sobre la avenida Juárez a la altura de la Galeana, mientras que a unos cuantos metros disfrutan su comida por lo menos 11 personas que degustan apetitosamente, lonches, mariscos y tacos, en la banqueta de la calle, donde se ubican