Llegó una muchacha a una fiesta de disfraces. Iba completamente desnuda, en peletier. En la entrada le pregunta un guardia: "¿Por qué viene usted sin ropa?". Contesta la muchacha: "Mi disfraz es de Adán". "¿Adán? -repite el guardia-. ¿Cómo puede usted ser Adán, si no tiene aquella parte?". Replica ella: "Déjame entrar, y en un minuto tendré varias"... La veneranda Real Academia de la Lengua no registra en su diccionario la palabra "trompetilla" en la acepción que nosotros en México le damos. Don Francisco J. Santamaría, benemérito lexicógrafo que debería tener estatua grande en su natal Tabasco, escribió en modo muy galano la definición de esa voz tan usual: "Trompetilla: En estilo jocoso y popular, ventosidad, pedo, sobre todo el que se hace con la boca en son de burla". Sólo en ocasiones