Don Cornulio sorprendió a su mujer entrepiernada con un desconocido. (Desconocido para él, no para ella, que le decía: “Papacito”, “Prieto lindo”, “Coshotas”, y otros apelativos de similar jaez). “¡Infame mujer! -profirió el mitrado marido hecho una furia-. ¡Inverecunda fémina! ¡Yo te daré tu merecido, zorra! ¿Qué crees que mereces?”. “Ay, Cornulio -responde con voz débil la señora-. Yo creo que después de esto merezco un buen descanso”... El cuento que mis cuatro lectores van a leer ahora es un cuento color rojo carmesí. Esta linda palabra, "carmesí", viene de quermes, nombre del insecto del cual sale la grana. El quermes es nuestra cochinilla; pero debemos reconocer que se oye mejor "carmesí" que "cochiní". Las personas que no gusten del color rojo carmesí, sino de otros tonos de rojo -p