Un turista viajó a Australia, y al ir por una carretera vio a un individuo haciendo cosas indebidas con un canguro. Luego llegó a un pueblo y observó a un sujeto que tenía una pata de palo, y que se entretenía consigo mismo en plena vía pública. El visitante buscó a un policía y le dijo airadamente: "¡Oiga! ¡Vi en el camino a un hombre haciendo cosas con un canguro, y al entrar en el pueblo vi a otro hombre, un tipo que tiene una pata de palo, haciendo cosas también, pero consigo mismo. ¿Cómo puede usted explicar eso?". Responde el policía: "Es que con una pata de palo ¿cómo puede ese pobre hombre alcanzar a un canguro?"... El parroquiano llegó al bar de costumbre y vio a un ancianito que en la barra bebía como cosaco, al tiempo que reía alegremente. Va hacia él y le dice: "Perdone usted,