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Nosotros sábado 14 de jun 2003, 11:22am - nota 15 de 15

Pobreza y sus consecuencias

Por: Dr. Fernando Villa Hernández


Pobreza y sus consecuencias

Pensar que pobre no es el que menos tiene, sino el que más necesita, es verdad cuando la necesidad no incluye lo básico como el alimento, salud, ropa y vivienda así como una adecuada educación.

En una época donde la ciencia y la tocología podría dar satisfacción de estas necesidades parece “utópico” (muy poco probable) que suceda a pesar de que es una idea racional y con bases en una emotividad humana sana. El por qué no sucede ha sido motivo de múltiples discusiones que van del extremo al control absoluto de la economía por el estado para la planificación, hasta la libertad de empresa absoluta como generadora de riqueza.

Ambos extremos parecen tener muchas fallas, tanto en la producción como en la distribución adecuada del producto del trabajo de la estructura y calidad social. Los economistas, políticos y sociólogos discuten la mejor manera de combatir la pobreza, pero sus logros son frecuentemente escasos e inseguros pues los cambios son impredecibles y las consecuencias no esperadas frecuentes.

Los países y personas pobres o las que se encuentran por debajo de la llamada línea de la pobreza, son un espectáculo doloroso de distorsión y desperdicio de capacidades humanas. La inteligencia, creatividad y emotividad sana se reducen a una lucha por no morir, emociones de miedo, tristeza e ira que los empujan a un desprecio a sí mismo y a los demás.

Éstas reacciones son más evidentes en la gente pobre de las ciudades y del medio rural que ha sido seducido por el estilo urbano; sin embargo, el deterioro psicológico es más intenso en los barrios pobres de las grandes ciudades, donde la distorsión llega a límites no imaginados.

El alcoholismo, drogadicción, prostitución, delincuencia y conductas destructivas se entienden como actos de sobre vivencia o producto del sufrimiento emocional intenso y la conciencia de haber sido olvidados o despreciados por el sistema.

Las consecuencias de la pobreza comienzan antes del nacimiento. Las mujeres embarazadas con mala alimentación y en un ambiente psicológico inadecuado no están preparadas biológica y mentalmente para la maternidad; los niños nacen ya desnutridos y frecuentemente sin ser amados.

La educación formal no existe o es de mala calidad, el daño biológico, intelectual y social puede ser importante cerrando con ésto el círculo vicioso, pues como adultos estarán también con las limitaciones o distorsiones de sus padres y serán padres inadecuados.

En el medio rural mexicano se calcula que el 58 por ciento de los menores de cinco años muestran deficiencias físicas e intelectuales como consecuencia de la mala nutrición. De acuerdo a estadísticas internacionales, nuestro país tiene un porcentaje del 10.7 por ciento de la población por abajo de la línea de pobreza (incapacidad para satisfacer lo básico).

Algunas estadísticas reportan 40,000,000 pobres, otras la calculan cerca de los 70,000,000. Las estadísticas son engañosas ya que los parámetros están en relación al dólar.

Luchar contra la pobreza es una labor enorme y difícil, pues la economía mundial se encuentra en manos de los países desarrollados o por sistemas que están por encima de ellos. Por la fuerza o por la misma economía (convertida en arma) controlan el desarrollo mundial hasta el momento en forma deficiente, pues las áreas mundiales de pobreza intensa son enormes.

La ciencia y la tecnología son básicos para sustentar el desarrollo de los países pobres o en vías de desarrollo, pero por su propia limitación de recursos no puede competir y depende exageradamente de los que lo tienen. Los resortes que mueven a un individuo a no compartir, a pesar de estar en abundancia parecen actuar entre los países.

El compartir es un fenómeno biológico que se observa en los seres vivos cuando tienen épocas de abundancia, en los momentos de carencia ésta desminuye o desaparece, en los individuos y sociedades humanas debido al sistema económico (basado en el consumo) el miedo de no tener lo suficiente o de carecer en el futuro hace que se viva con miedo y se comparta menos.

El miedo y su efecto puede ser disminuido en una forma trascendental por medio de una mayor seguridad social que solucione razonablemente los problemas actuales y el futuro deje de ser tan incierto. Se logre mejor control de la pobreza, más eficiente planificación económica con libertad racional y una cultura más apegada a la realidad, cambiando favorablemente con esto la vida y el destino de la humanidad.

La “utopía” de un mundo parecido al paraíso donde la tendencia a la superficialidad y a la torpeza mental disminuya, en la actualidad es sorprendente que en España, el 50 por ciento de la población asegure haber tenido experiencias sobrenaturales. En México, las estadísticas de existir, serían escandalosas pues el nivel de cultura y la costumbre de ser analíticos y apegados a la realidad es tristemente baja.

La superstición y misticismo irracional es uno de los síntomas de poco desarrollo de un pueblo, y uno de los factores importantes es la educación de bajo nivel, producto también de la falta de recursos para optimizar la enseñanza y mejorar con esto la cultura que promueve la producción de riqueza, no puedo imaginar cuándo, pero la esperanza de una existencia más racional para las generaciones del futuro es una de las motivaciones que nos defienden de la angustia que el presente puede despertar, pues todos deseamos un mundo más racional y feliz para nuestros hijos, nietos y demás generaciones futuras.

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