Un norteamericano, un escocés y un mexicano tuvieron un accidente de carretera, y pasaron los tres a mejor vida. O al menos así pareció: cuando en la morgue el médico forense iba ya a enviar al norteamericano al depósito de cadáveres, el hombre abrió los ojos de repente, e hizo la pregunta consabida: "¿Dónde estoy?". "Está usted en el hospital -le dijo el médico para no asustarlo-. ¿Qué le sucedió?". Contesta el tipo: "Recuerdo que estuve en un accidente de automóvil con dos amigos míos, un escocés y un mexicano. Después del impacto no supe ya de mí. Súbitamente miré una luz radiante al fin de un túnel. Cuando lo atravesé me vi ante las puertas el Cielo junto con mis compañeros. Entonces llegó San Pedro y nos comunicó que de momento no tenía lugar para nosotros en la morada celestial. Si d