Hoy no hablaré de política. Haré algo mejor: por medio de un cuentecito daré a mis cuatro lectores la fórmula infalible para conquistar a cualquier mujer, por difícil que sea, con la ventaja de que esa fórmula puede aplicarse también a otros aspectos de la vida. He aquí el relato... En cierto pueblo vivían dos amigos, uno de nombre Libidiano, el otro llamado Malventurio. Libidiano gozaba fama de tenorio: no había mujer que se le resistiera. En cambio Malventurio tenía poca o ninguna suerte con las damas. Se desesperaba, naturalmente, y más porque él era muy guapo, y en cambio Libidiano era bastante desgarbado y hasta algo feúcho. Un día Malventurio ya no se pudo contener y fue con Libidiano. "-Buen amigo -le rogó-. Dime qué haces para tener tanto éxito con las mujeres”. Responde Libi