Murió lord Feebledick, y fue a dar al infierno. Ahí encontró a James, su fiel mayordomo. El criado se sorprendió al ver a su señor. Le dice: "¿Usted aquí, milord?". "Sí, James -responde con tristeza Feebledick-. Fui condenado al eternal tormento porque en vida mentí, robé y defraudé. Lo hice para pagar las deudas de mi hijo Forrester, ese muchacho bribón, sinvergüenza y sin escrúpulos. No me arrepiento de haber caído en la infamia por él: era sangre de mi sangre y carne de mi carne. En cambio tú, James, fuiste siempre un hombre honesto y virtuoso; espejo de honradez; amigo a toda prueba y servidor leal. ¿Por qué, entonces, estás en el infierno?". Contesta tristemente el mayordomo: "Por haber engendrado a Forrester, milord"... Un señor vio en el jardín de una casa un letrero que decía. "Se