Susiflor, linda muchacha, le dice a Libidiano, hombre proclive a la libídine: “Soy madre y soy maestra. Me haré tatuar en una pierna un corazón que diga: ‘Día de la Madre’ y en la otra pierna un segundo corazón que diga: ‘Día del Maestro’”. Pregunta Libidiano: “¿Me permites que te vea entre las fiestas?”... ¿Por qué los hombres no miran a los ojos a las mujeres? Porque las bubis no tienen ojos... El señor le pide a su esposa: “Quiero que hagamos el amor en la posición en que lo hacen los perritos en la calle”. “Está bien -accede ella-. Pero que no sea en nuestra calle ¿eh?”... Soy hombre de palabras. De las palabras vivo y con ellas convivo cada día. Sin embargo, no encontraría palabras en todos los diccionarios de este mundo -ni siquiera en el Pequeño Larousse de 44 tomos que recibí como