
Erica y Norma tienen mucho en común: desde hace más de dos años viven recluidas en el Cereso, en donde pasaron nueve meses de embarazo; ambas son madres que añoran el día de poder estar todo el tiempo que deseen con sus hijos.
Para festejar el Día de las Madres, Erica se vistió con lo mejor; arregló su pelo y maquilló su cara, tomó a su pequeño entre sus brazos y abandonó la celda que habita desde hace más de dos años y medio en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de Torreón.
Un gran festejo la esperaba en el área de convivencia, justo en el centro del lugar. Cientos de familiares y amigos de sus compañeras internas, así como sus otros dos hijos, se dieron cita ayer.
Dos grupos de música colombiana alegraron el centro. Decenas de parejas invadieron la pista de baile para olvid