¡Mañana! ¡Sí, mañana saldrá por fin en esta columneja el espantable chiste conocido con el escueto título de "El crucigrama". Tan lacónico nombre encubre uno de los más sicalípticos relatos que aquí han aparecido. Las personas con amagos de moralina no sólo no deben leer ese relato: el día de su publicación deben salir de la ciudad, y aun del País. Ahora bien: si es de tan subido tono la mencionada historia ¿por qué la cuento aquí? Porque pienso que ciertas cuestiones relacionadas con el uso de la sexualidad, cuestiones por lo demás normales y de uso general, deben también ser tratadas con humor en forma pública, de modo que pierdan ese aire de tabú que tanto daño ha hecho, y que quita alegría y naturalidad a los temas que tienen que ver con el sexo. Recordemos el tiempo -no muy lejano tie