Un solitario tipo bebía en el bar su copa, tribulado. El cantinero le pregunta: "¿Qué le sucede, amigo? ¿Por qué se ve tan triste?". Responde el individuo: "Llegué a la puerta de mi casa, la abrí y miré a mi esposa cubierta sólo con un vaporoso negligé que dejaba ver su cuerpo en plena desnudez". "¿Y eso lo pone triste? -se asombra el cantinero-. ¡Debe sentirse afortunado de que su esposa lo reciba así!". "No me estaba recibiendo -contesta, hosco, el sujeto-. Llegaba de la calle"... Don Picio leía el periódico de la mañana. Ahí vio la noticia de que una bella y talentosa actriz se iba a casar con un fortachón de aspecto simiesco, incapaz de articular tres palabras seguidas. "¡Carajo! -exclama con disgusto-. ¡No me explico por qué las mujeres más guapas y más inteligentes se casan con los h