En la casa de Pepito eran todos muy cultos. Incluso el niño se expresaba con gran corrección y propiedad, y hasta en forma culterana y elegante. Cierto día su padre lo vio trepado en un árbol del jardín. Va hacia él y le dice: "¡Pepito! ¡Baja de ese árbol IPSO FACTO, o sea, inmediatamente”. Responde Pepito desde arriba: "-Bajaré MOTU PROPRIO, o sea, cuando se me hinchen los ...”... Murió lord Reindeer, distinguido caballero inglés, y fue a dar al infierno. En la casa de la eternal condenación se topó con James, su mayordomo, quien se sorprendió mucho al ver ahí a su antiguo amo. "¡Por Júpiter, milord! -le dice sorprendido-. Jamás hubiera imaginado que se iría usted al infierno. Siempre fue tan bueno, tan honrado...”. "Eso es lo que todos creían, James -responde tristemente lord Reindeer-.