Tercera de tres partes
TORREÓN, COAH.- Julia Rodríguez vive hoy en Los Milagros, pero parte de su infancia la pasó en Estación Otto, un asentamiento del que hoy no quedan más que ruinas. “Vivíamos muy a gusto ahí, pero se cerró la mina, se nos acabó el agua y tuvimos que salir”, cuenta.
Desde hace una década que es un pueblo fantasma y como tal se muestra a los demás habitantes de la región del Cañón que sobreviven con la esperanza de que sus comunidades no terminen igual. Según Julia, lo único con lo que batallaban en Otto era con el agua: “tenían que traer una pipa desde Torreón de vez en cuando, de pronto ya no vinieron”. A la orilla de la carretera y de las vías, las ruinas se mantienen a pesar del saqueo, como haciendo honor a su rico pasado. La mayoría d