En la mañana temprano o al anochecer, los cristalazos o robos de accesorios automotrices se incrementan en los alrededores del bosque Venustiano Carranza. Infinidad de deportistas y paseantes se han topado con la desagradable sorpresa de que su vehículo ha sido presa de los maleantes, pese a la vigilancia policiaca.
La presencia de los policías en bicicleta en el interior del bosque, es regular, pero se intensifica al oscurecer. No obstante, el blanco de los uniformados generalmente son los sitios oscuros del centro del paseo público, por donde rondan con especial interés para sorprender a parejas en situación comprometedora.
Es el exterior del bosque el que se queda desprotegido y aunque pasen patrullas, la presencia de los delincuentes se pierde entre las decenas de personas que acuden