Afrodisio le pide a su pareja: "Cuando hagamos el amor quiero que te pongas algo en las orejas". Pregunta ella, halagada: "¿Esos aretes que te gustan?". "No -responde el salaz tipo-. Las rodillas". (Caón, ni que la pobre fuera contorsionista del Cirque du Soleil)... Capronio iba en su automóvil. Llevaba mucha prisa, pues tenía una junta importante con el consejo directivo de su empresa. No podía llegar tarde: el presidente de la compañía era implacable en tratándose de la puntualidad, y le quedaban sólo unos minutos para llegar a tiempo. "¡Por favor, Diosito! -suplicó con vehemencia-. ¡Haz que encuentre estacionamiento cerca de la oficina! ¡Si me haces el milagro de hallar dónde estacionarme te prometo que dejaré de fumar; dejaré de beber; dejaré de engañar a mi mujer; dejaré de...". En es