“-Quítate ese sombrero de palma y esos huaraches -le exige la gallinita al gallo-. No voy a andar por ahí poniendo huevos rancheros”... Aquella mujer que tenía 10 hijos y estaba en espera de uno más, discutía con su marido. Le dice éste: “-Yo jamás te prometí que te tendría bien alimentada, Martiriana. Lo que te dije fue que siempre te tendría con la barriga llena”... El mesero del elegante restaurante sirve los panecillos con una pequeñas pinzas de metal. “-Da gusto ver esa limpieza” -lo felicita el cliente-. -”Gracias, señor -responde el camarero-. La gerencia nos tiene prohibido tocar las cosas con los dedos”. “-¿Y cuando van al pipisrúm?” -inquiere por broma el caballero. “-No sé los demás -explica el mozo-. Yo uso las pincitas”... Dice mi amigo Jaime Villalobos que la familia Sauza,