
Durante años empresas gomezpalatinas han descargado aguas residuales en el Nazas.
El río Nazas rebosa de agua de colores, parece una pequeña presa en un área de aproximadamente 60 hectáreas donde los pájaros, los patos “gallaretas”, así como las garzas, disfrutan de los insectos. Los arbustos y mezquites están grandes, verdes y contrastan con la aridez del entorno.
Pero no es que se haya recargado el acuífero, tampoco es un paraje de Raymundo, se trata de grandes lagunas de aguas residuales que tienen ya más de quince años depositadas en el lecho seco, a la altura del ejido “Las Huertas” y que ante la indolencia de la Comisión Nacional del Agua, la Profepa y Ecología Municipal, siguen creciendo.
Estos depósitos de aguas pestilentes que provocan ardor en nariz y ojos, se encuentran