En el bar un individuo conoció a una mujer. Con ella fue a un motel de corta estancia o pago por evento. Resultó que la individua era ninfómana: obligó al infeliz galán a hacerle el amor seis veces seguidas (debe haber pensado que el tipo era de Saltillo), y tras dejarlo exhausto, exánime, exangüe y extenuado se marchó sin siquiera despedirse de él. Desposeído de sí quedó el hombre sobre el lecho, sin fuerzas ni para decir: "No vuelvo". Pero la urgencia de hacer una necesidad menor lo obligó a salir penosamente de la cama. Fue al baño y buscó lo que necesitaba para pagar aquel obligado censo a la Naturaleza. Pero no encontró nada. Hurgó angustiosamente, y se dio cuenta, asustado, de que todo se le había desaparecido. Inclinándose se asoma a su entrepierna y le dice en voz baja y tranquiliz