La frontera entre México y Belice es una ‘puerta abierta’ para el tráfico de indocumentados, drogas, armas y mercancías.
Autoridades Mexicanas han reforzado la seguridad en Subteniente López, pero del lado de Belice no hay un plan de seguridad, ni opera ninguna instancia encargada de resguardar su frontera. (El Universal)
Pese al reforzamiento de la vigilancia en los límites entre México y Belice, el río Hondo, la llamada “frontera líquida” que divide a las dos naciones a lo largo de 120 kilómetros, se mantiene como una puerta abierta para el tráfico de indocumentados, drogas, armas y mercancías.
“Es una frontera libre y fácil de ingresar”, comentaron fuentes beliceñas.
En los dos últimos años el Gobierno de México reforzó la vigilancia en la zona con personal del Ejército y la Marina para detectar terroristas o narcotraficantes, pero del lado de Belice no hay un plan de seguridad, ni opera ninguna instancia encargada de resguardar su frontera.
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