Por más de 35 años, Rosa María Torres, vecina del ejido San Agustín, esperó la pavimentación en su comunidad. El servicio llegó, pero a medias.
La cordonería fue lo único que llegó a esta comunidad, “pues los trabajos de pavimentación un buen día se suspendieron sin darnos explicaciones”, cuenta la mujer.
Pero la falta de pavimento en sus calles, no es lo único que preocupa a las madres de familia, sino también la falta de alumbrado público, seguridad, pero sobre todo la presencia de malvivientes.
Antonia, vecina y madre de familia, por su parte cuenta que por las noches, las calles se transforman en una “boca de lobo”, “pues las luminarias a veces funcionan y otros tantos días no”, dice la mujer, quien prefiere no salir de casa por las noches.
Y es que, asegura, una vez que ha caí