Lord Feebledick se enteró sin lugar a dudas de que su esposa, lady Loosebloomers, le era infiel. No lo tomó a la tremenda: debía hacer honor a la flema británica. (Los maridos ingleses se dan cuenta de que sus esposas han muerto sólo porque los platos empiezan a apilarse en el fregadero de la cocina). Ejemplo de esa flema es el siguiente cuento. Cierto inglés hacía un viaje en tren por la India. En el vagón iban solamente él y otro sujeto. Al cabo de un día de viaje le pregunta el británico al individuo: "-¿Inglés?". "-No" -responde el tipo. Dice el inglés: "-Lástima". Transcurren otras 24 horas, y vuelve a preguntar el súbdito de Su Majestad: "-¿Ajedrecista?". Contesta el otro: "-No". Y dice otra vez el británico: "-Lástima". Pasan 48 horas más. Pregunta el inglés: "-¿Homosexual?". Respon