Gómez Palacio, Dgo.- Lo que se inició como una forma de control político, ahora se ha convertido en un complejo problema que ninguna esfera de gobierno se atreve a enfrentar; se trata de las concesiones para el servicio de transporte público, en donde se incluyen los taxistas, el servicio de combis y el transporte de personal. En las tres áreas hay una total anarquía, mal servicio y absoluto descontrol, para beneficio de unos cuantos líderes y perjuicio para la ciudadanía en general.
De acuerdo a una investigación de El Siglo de Torreón, el problema inicia con la administración de José Ramírez Gamero, cuando era gobernador del Estado y quien en un afán por mantener controlados a los líderes de campesinos y de colonias populares, les ofrece concesiones del transporte urbano.
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