Jock MacCock, un joven escocés, llegó a la feliz edad de vestir su primer kilt, la típica falda de los escoceses. Compró la tela con los colores de su clan; fue con un sastre y le pidió que le hiciera un kilt, y, si le sobraba tela, también unos calzones. El sastre cumplió el encargo, y aún le quedó medio metro de tela que entregó a Jock junto con las prendas. Lo primero que hizo el muchacho fue ir con su novia a enseñarle su flamante atuendo. Desgraciadamente olvidó ponerse la otra prenda. Cuando llegó con la chica le mostró la falda. "Es un hermoso kilt" -comentó ella. Jock, pensando que también traía el calzón, se levantó la falda al tiempo que le decía a su novia: "Y mira esto". "También es hermoso" -declaró la muchacha contemplando lo que Jock puso a la vista. "Si te gusta -ofreció él