¿Cómo se sobrelleva el encierro? ¿Quiénes sobreviven ahí dentro? responderlo es un ejercicio estéril
para muchos reclusos, pero uno de ellos resume: La jaula, aunque de oro, nunca deja de ser prisión.
“Ya lo que pido es perdón de Dios, perdón de las autoridades, perdón de todo el mundo para ya poder salir”.
Y efectivamente, Manuel Arévalo Guillén, un hombre compacto de 34 años y condenado a 46 de prisión, salió de la penitenciaría de Santa Martha Acatatitla.
Lo hizo a tan sólo 48 horas de haber pronunciado, en entrevista, esas palabras. Voló de la jaula. Se ahorcó dentro de su estancia.
“Me siento readaptado, el problema es si los demás lo creen”.
Esa fue su última respuesta a una serie de interrogantes sobre su vida en reclusión y las posibilidades de cambio dentro de la cárc