La romántica chica le dice a su galán: “Cuando me besas, Libidiano, siento que me das una cucharadita de amor”. Le anuncia él: “Pues entonces agárrate, Susiflor, porque ahí voy con la pala”... Babalucas, la lengua en el carrillo como hacen los escolares cuando se concentran para escribir, se afanaba en la ventanilla del banco en poner muchas veces el número 2 en la parte de atrás de un cheque. “¿Qué hace usted, señor?” -le pregunta con extrañeza la cajera. Babalucas le responde, molesto: “¿No me dijiste que endosara el cheque?”... La criadita estaba platicando en la puerta con una amiga. En eso sale la señora de la casa. Iba pintada y perfumada; vestía medias de malla, falda abierta por un lado y bolso de lentejuela. Le ordena la mujer a la mucama: “Mary Thorn: si alguien viene a buscarme