Iba Nuestro Señor camino del Calvario cargando su pesada cruz. En la vía dolorosa encontró a un individuo. Le dice Jesús con voz doliente: “Hermano: mi cruz es muy pesada. Por caridad ¿me ayudas a llevarla?”. Contesta el tipo: “Yo también cargo una cruz, Señor. Y creo que es más pesada aún que la que llevas Tú. Si quieres cambiamos: carga Tú mi cruz; yo llevaré la tuya”. Le pregunta Jesús al individuo: “¿Qué cruz es la que llevas tú?”. Responde con dolorido acento el individuo: “Es mi esposa, Señor. Siempre anda de mal humor; es gruñona y me da vida de perro. Ya no la aguanto”. Jesús quedó pensativo. Le dice luego al hombre: “Perdona, hijo, pero no cambio mi cruz por la tuya. A mí ya me faltan dos cuadras nada más”... La señora se inquietó y entró en sospechas al ver que su marido, que dor