Leontino, soltero ya maduro, conoció a una guapa mujer y la cortejó con asiduidad. La bella señora aceptó sus galanteos, y empezaron a salir. Pero una duda atormentaba a Leontino: la dama mostraba ciertos síntomas de falta de salud que a él lo preocupaban. Así, buscó el consejo de un amigo suyo diestro en el trato con mujeres. Le dijo: "Me gusta mucho esa señora, Libidiano, pero no sé si debo hacerle el amor. Presenta síntomas que lo mismo pueden ser de Sida que de tuberculosis. ¿Qué crees que debo hacer?". Contesta el tal Libidiano: "Llévala a tu departamento. Si tose, fóllatela"... Rosibel, linda secretaria, le confió a una de sus compañeras que cuando estaba en el cuarto del archivo un hombre entró de súbito, apagó la luz, y en la oscuridad le hizo el amor. Salió luego del cuarto, de mo