Un señor llegó a deshoras a su casa. Su esposa, que lo esperaba con enojo, notó un detalle extraño: el hombre llevaba la cabeza cubierta de granos de arroz. "-¿De dónde vienes?" -le pregunta. "-De la oficina -responde él-. Me quedé a trabajar hasta tarde". "-¡Mentiroso! -clama la mujer-. ¡Mírate esos granos de arroz en la cabeza! ¡Fuiste a una boda y no me llevaste! ¡Siempre te has avergonzado de mí!". "-¿Cuál boda? -responde el señor con pesadumbre-. Venía en el Metro, y un chino se mareó"... Don Astasio llevaba en una libretita la cuenta de las veces que su mujer le había sido infiel. Un día le dio a conocer el número: 5,478 veces en 25 años de casados. "-Eres injusto, Astasio -le dice ella con mucho sentimiento-. No cuentas todas las veces que te he sido fiel"... La señora le dijo a su