Pepito pasó frente al cuarto donde dormía la mucama y la vio frotándose el cuerpo ante al espejo y diciendo con acezosa voz: "¡Quiero un hombre! ¡Quiero un hombre!". Al día siguiente volvió a pasar el niño, y miró a la chica en la cama con un hombre. De inmediato corrió Pepito hacia su cuarto, se puso frente al espejo y comenzó a frotarse el cuerpo al tiempo que decía: "¡Quiero una bicicleta! ¡Quiero una bicicleta!"... Sor Bette, misionera en África, enseñaba la lengua castellana al jefe de los aborígenes. Señaló la monjita un árbol y dijo: "Árbol". Repitió el cacique: "Árbol". Vieron un loro, e indicó sor Bette: "Loro". "Loro" -repitió el jefe. En la playa una pareja estaba haciendo el amor. El salvaje, por señas, le pidió a la religiosa que le dijera cómo se llamaba aquello. Ella, rubori