Don Frustracio y doña Frigidia estaban haciendo el amor. De pronto le pregunta él: “¿Te lastimé?”. “No -responde ella-. ¿Por qué me lo preguntas?”. Explica don Frustracio: “Como te moviste...”... Le cuenta un casado a su amigo: “Jamás he engañado a la mujer amada”. “Yo sí -confiesa el otro-. Pero únicamente con mi esposa”... “Doctor: tengo doble personalidad”. “Acuéstese en el diván. Acuéstese en el diván”... Comentaba cierta señora: “Yo creo que a mi marido le gusta ir a pescar porque es la única oportunidad que tiene de oír la frase: ‘¡Caray, qué grande está!’”. (No le entendí)... Las disculpas ¿se dan o se ofrecen? Yo hago las dos cosas: ofrezco y doy disculpas a mis amadas lectoras y lectores queridísimos que no pudieron entrar ya a la sala del Palacio de Minería donde el domingo últim