MATAMOROS, COAH.- Jesús Covarrubias Acosta de 65 años, con el mismo entusiasmo de hace 36, continúa produciendo el ladrillo de sol a sombra. Mientras se da o no la reubicación, estas jornadas intensas tienen que seguir.
Un aire fresco se sintió en ese momento cuando el obrador junto con sus hijos, trabajaba el ladrillo. Mientras sus pies “amasaban” la mezcla de tierra blanca y arcilla; un azadón le servía para atrapar y juntar el lodo así como desbaratar todo aquel elemento grumoso.
-Esto debe quedar bien..., son clientes muy exigentes. Fue su comentario.
Un paliacate rojo, un short azul vivo y una camisa deportiva a dos tonos -amarillo y morado- era la vestimenta de este hombre, cuya piel está ya gruesa y enrojecida por las frecuentes exposiciones al sol.
-Ai´ disculpe ust