Don Cornulio llegó a su casa y sorprendió a su esposa entrepiernada con un desconocido. "¡Ah, bribón! -rebufa hecho una furia-. ¡Esto lo va a pagar usted muy caro!". Pregunta el individuo: "¿Más o menos a cómo?"... Don Crésido, hombre rico y sin más heredero que un sobrino, estaba en su lecho de enfermo. Hizo venir al sobrino y le preguntó con feble voz: "¿Hablaste con el doctor, Avidio?". "Sí, tío -responde el interrogado-. Hablé con él". Inquiere don Crésido, lleno de inquietud: "Y ¿te dio alguna esperanza?". "Ninguna, tío -responde con pesaroso acento el tal Avidio-. Me dijo que se va usted a aliviar"... En el bar un parroquiano le invitó una copa a una muchacha, y ella aceptó. Le pregunta él: "¿Te irías conmigo en mi automóvil?". Contesta la chica, sonriendo: "Quizá sí; quizá no". Pros