Naufragó un barco. Una mujer joven y guapa flotó sobre un madero y fue arrastrada por la corriente hasta una pequeña isla. Ahí fue rescatada por un hombre que vivía en el islote con un perro mastín y una cabrita. Le dice el individuo a la muchacha: “Llevo cinco años viviendo en completa soledad aquí, bebiendo agua de coco y alimentándome con plantas y con peces”. Le pregunta ella: “Y en cuanto a la cuestión de sexo ¿qué ha hecho usted?”. Responde el tipo: “Me apena confesarle que en ese aspecto mi soledad fue tanta que llegué a poner los ojos en esa cabrita. Sin embargo, cada vez que quería acercarme a ella el perro me gruñía amenazadoramente y me mostraba los colmillos”. Le dice la mujer: “Usted me salvó la vida. A cambio le aseguro que ya no tendrá ningún problema en lo que a sexo se ref