Un bebedor, un avaro y un hombre lujurioso llegaron al mismo tiempo al Cielo. San Pedro, el portero celestial, les dijo: "Antes de poder entrar aquí deben pasar una prueba". Al bebedor le presentó una copa. El hombre, sin poderse contener, la apuró de un solo trago. "¡Al infierno!" -dictaminó el apóstol. En seguida San Pedro tiró al suelo, frente al avaro, un billete de 500 pesos. Y el lujurioso le dice al avariento con angustiada voz: "¡Si te agachas a recoger el billete los dos estamos perdidos!"... Esto que voy a contar sucedió ya hace muchos años. (De todo lo que pasó antes de la caída del PRI ya hace muchos años). Había un funcionario del entonces Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización a quien frecuentemente visitaban agricultores ricos a fin de arreglar con él problemas que