
Reflejan las estadísticas que las relaciones amorosas en Internet han dejado de ser entendidas como un recurso desesperado.
El amor ya no está tanto en el aire como en la Red, y las relaciones de pareja forjadas “on line” comienzan a sentar la cabeza, derivan en matrimonios y divorcios y, sobre todo, fluyen por la vía de lo aceptado socialmente.
Atrás van quedando las miradas desconfiadas y marginales a los encuentros internautas y las estadísticas reflejan que las relaciones amorosas en Internet han dejado de ser entendidas como un recurso desesperado.
“Cuidado, ‘cyberdaters’ -aquellos que buscan citas por Internet-. Podéis encontraros en una charla erótica con alguien llamado Bambi4You, que es realmente un hombre fingiendo ser mujer”, escribían el Día de San Valentín de 1995 en