Don Braulio Fernández Aguirre es un recio señor, recio de espíritu y de cuerpo. El otro día lo saludé, y al darle un abrazo lo sentí fuerte, con la fortaleza que el campo da a los hombres que se han dado al campo. Se lo dije, y me respondió: "Tengo 96 años. Y quiero llegar a los 100; no importa que me haga viejo". Don Braulio es uno de los mejores gobernantes que Coahuila, mi estado, ha tenido en su historia. Lagunero de corazón, tiene el carácter que La Laguna da a sus hijos: apego a la tierra; entrega en el trabajo; generosidad en el trato con los demás. Una vez, gobernador él y yo incipiente columnista y crítico político en agraz, me presentó con Díaz Ordaz, presidente de la República entonces, y le dijo hablando de mí: "Nos fustiga, pero nos ayuda". Por don Braulio tiene mi universidad