Doña Jodoncia iba a cumplir años, y su esposo don Martiriano le preguntó cuál era su mayor ilusión. "Me gustaría ser otra vez de siete" -respondió ella. Llegado el día don Martiriano invitó a su mujer a Plaza Sésamo y Reino Aventura. Ahí le compró una hamburguesa y un helado de tres bolas. Luego la llevó al cine a ver caricaturas. En seguida la condujo a un parque de atracciones mecánicas, donde la paseó en los carritos locos, la subió a la rueda de la fortuna y a las sillas voladoras, y la obsequió con un algodón de azúcar y un osito de peluche. Finalmente le compró un globo, tras de lo cual los dos regresaron a su casa. Le pregunta doña Jodoncia a su marido: "¿Por qué me celebraste así? ¿Por qué lo de los parques infantiles; lo de las caricaturas; lo del helado y el algodón de azúcar; lo