Un tipo le dice a otro en la marisquería: “Con los ostiones me dan ganas de hacer el amor”. “Qué cosa más extraña -se sorprende el otro-. A mí nada más con las mujeres”... Un joven sacerdote venido de España fue enviado a trabajar en la parroquia de un pequeño pueblo en Michoacán. En ese estado hay muchas poblaciones cuyos nombres terminan en -ato, como Turicato, Susupuato, Tanhuato, Tingambato y Pungarabato; más otras en el vecino estado de Guanajuato, como Irapuato y Uriangato. En su segundo día de estancia en el lugar, al terminar la misa, el padrecito se dirigió a la feligresía. “Un buen número de hombres y mujeres -dijo- vinieron ayer a confesarse. Me dijeron que viven en amasiato y yo les dije que eso no es pecado. Todas esas personas deben regresar a confesarse otra vez. Yo pensé qu