Gómez Palacio, Dgo.- La muerte del encargado de un establo, Agustín Rosales Martínez, es el resultado de la vigilancia que los propios habitantes de los alrededores del ejido San Ignacio y los taxistas habían demandado a la autoridad municipal, justificó ayer la presidenta Leticia Herrera de Lozano.
“Acabó como tenía que acabar”, declaró al afirmar que se trataba de un delincuente por el hecho de que andaba armado y fue quien disparó primero a los elementos preventivos de la sección rural, cuando éstos se le acercaron para tratar de efectuar una revisión.
Incluso, dijo, se solicitará abrir una investigación al operador del taxi que lo transportaba, Jesús Lara García, pues podría tratarse de un cómplice del occiso y es él quien debe saber a dónde se dirigía el establero y los