Arturo González González
TORREÓN, COAH.- El silbato se escucha cada vez más fuerte conforme la locomotora se acerca. La luz frontal compite con el sol del mediodía y el crujir de los fierros parece despertar a los durmientes hasta que vuelve a reinar la inmovilidad. De entre los vagones aparece José González Ramírez, quien lleva 23 años trabajando como maquinista para una empresa ferroviaria nacional, y hoy vuelve a su casa a descansar después de haber cumplido su labor: mover flete de una ciudad a otra.
“Ahora sí que nosotros estamos como los futbolistas, nos pagan por hacer lo que nos gusta... me encanta mi trabajo” dice sonriente.
Y es que, según cuenta, prácticamente creció entre los trenes: su papá, su abuelo y sus tíos, todos eran ferrocarrileros.
“Mi abuelo f