
El DVR fue proyectado para que durara ‘100 años’, pero duró sólo 40 meses abierto a la circulación. La polémica de su construcción y demolición sirve ahora como la vara que mide la desconfianza de los laguneros en la obra pública.
En medio de una gran verbena popular en la que hubo enchiladas, sopes y flautas, la fría tarde del viernes 30 de enero de 2004 fue inaugurado el Distribuidor Vial Revolución, (DVR), ya considerado un
icono urbano que representaba la modernidad de la ciudad.
Con una inversión de 140 millones de parte del Gobierno del Estado y el Municipio, el DVR se erigía como la obra más importante del sexenio de Enrique Martínez, quien la presumió como “una obra para cien años”. A pocos días de cumplir cuatro años, la obra ya empezó a ser desmantelada.
Fue llamado “Eje d