En su carrera política Santiago Creel ha tenido aciertos y ha cometido errores. Hay quienes piensan que el número de sus equivocaciones ha sido más grande que la cifra de sus buenos éxitos. Quizá por eso no está ahora en el sitio donde quiso estar, y donde Fox (y Marta) quisieron que estuviera. Seguramente sus críticos dirán ahora que entre los mayores yerros en que ha caído Creel está haber aceptado debatir con López Obrador acerca de las reformas energéticas. AMLO, cada vez más disminuido por las circunstancias - los hechos son muy tercos-, buscaba con desesperación volver a figurar en el tinglado público. Las cámaras y los micrófonos lo habían abandonado; era ya, como la nota de policía municipal, relleno de última página en los diarios. Y he aquí que de pronto sale una mano salvadora y