Tocqueville (Alexis Charles Henri Maurice Clérel de) coincide conmigo al decir que en los Estados Unidos se volvió a inventar la democracia. Es cierto: la antigua semilla de los griegos germinó en el nuevo continente no como efímera hierba que el sol de agosto agosta, sino como árbol de robusto tronco, ramaje umbrío y generoso fruto. (Esto último, desde donde dice "efímera", no es mío; es de Constancio C. Vigil). Muchos defectos y pecados tiene el país del norte. Aquéllos suele corregirlos con el tiempo; de los otros generalmente se arrepiente (del muro en la frontera va a arrepentirse un día). Pero tienen también los norteamericanos virtudes innegables. Nadie en el mundo, por ejemplo, hace un pollo dorado tan sabroso como el que hacen ellos. Otra cosa muy buena que tienen es la democracia