
La marginación, pobreza y las más bajas temperaturas del país son parte del tejido social de La Rosilla, donde muchos no se van por no tener a dónde ir, aunque en febrero y marzo de cada año la mayoría de los obreros se va a Estados Unidos, cuando aquí se acaba el trabajo. (Fotografías de Sebastián Gallegos)Faltan caminos, salud y electricidad; los serranos de Guanaceví, Durango, son parte del cinturón de pobreza y marginación.
GUANACEVÍ, DGO.- Habitantes de La Rosilla transitan en el tren de los frentes fríos y tormentas invernales, con las temperaturas más extremosas de la historia en el estado de Durango.
Y, a pesar de otras adversidades como las carencias de salud, caminos, electricidad no se descarrilan; por el contrario, se hacen más fuertes.
Catalina Torres González, de 70 años de edad, se dispone a preparar el desayuno, son las ocho de la mañana, pero no tiene agua, recurre al tambo de 200 litros para extraer témpanos de hielo y derretirlos, mientras su esposo, hijos y nietos esperan el café, ya que el tiempo lo amerita.
“Desde 15 de enero el viento helado parece que nos golpea